Cepillado dental en mascotas

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Cepillado dental en mascotas

El cepillado dental en mascotas es la única medida eficaz para prevenir la enfermedad periodontal. Teniendo en cuenta que es la enfermedad más frecuente de los animales de compañía, ¡parece razonable empezar a hacerlo!

No negaremos que es un procedimiento tedioso. Y que puede resultar desesperante. Pero eso no cambia la realidad: deberíamos cepillar los dientes a nuestras mascotas todos los días. Probablemente no puedas dedicar tanto tiempo a la higiene dental de tu mascota. Pero si logras hacerlo cada 2 o 3 días, ¡también será muy beneficioso!

Vamos a abordar todos los detalles del cepillado dental y proporcionarte algunos consejos para hacerte la tarea más fácil.

¿Qué pasta dental y cepillo de dientes utilizo?

Es fundamental que la pasta dental esté diseñada para mascotas. Existen muchas marcas en el mercado, y cualquiera es válida siempre que pueda deglutirse con seguridad. Es recomendable que tenga saborizantes de pollo o carne, en vez de menta. Un aroma atractivo para los animales nos facilitará las cosas.

No debemos emplear nuestros dentífricos para cepillar los dientes a nuestra mascota. Las pastas dentales humanas contienen blanqueantes orales, flúor u otros minerales que son perjudiciales para el aparato digestivo de los animales. Y como nuestras mascotas van a tragarse la pasta, podría ocasionarles vómitos y diarreas.

El cepillo de dientes debe tener un tamaño acorde al de los dientes de nuestra mascota. La mayoría de cepillos comercializados en veterinaria son demasiado grandes para razas pequeñas. En estos casos, lo mejor es comprar un cepillo infantil económico de cerdas suaves y pequeño tamaño en cualquier farmacia.

Los cepillos de dos ejes, los dedales o cualquier otra forma que podáis encontrar, no son imprescindibles. Un cepillo sencillo y barato es la mejor forma de empezar a practicar.

¿Cómo acostumbro a mi mascota al cepillado de dientes?

Por lo general, cepillarse los dientes no es algo que nuestras mascotas estén deseando hacer. Debemos intentar enseñarles a tolerarlo con normalidad, o al menos no convertirlo en una tarea que rechacen. Para ello hay que armarse de paciencia, y comenzar a introducir el cepillado poco a poco.

Lo ideal es acostumbrar a los animales desde que son pequeños. De este modo, cuando sean adultos, los manejaremos con mayor facilidad. El cepillado dental debería ser una rutina de higiene tan habitual como cortar uñas, peinar el pelo o limpiar las orejas.

El cepillado dental paso a paso.

Antes de armarnos con el cepillo de dientes, es preferible acostumbrar a la mascota a la manipulación y al dentífrico. Ofreced un poco de la pasta dental como premio, para que la pruebe y comprobéis que le resulta atractiva.

Manipulad suavemente su boca, levantando los belfos (labios) superiores para exponer los dientes, y haced lo mismo con los inferiores. Probad a abrir su boca sin forzar; no hay que apretar los belfos contra los dientes ni causar ningún tipo de daño. Si colocáis con cuidado los dedos por detrás de los colmillos superiores por encima del hocico, el animal separará los dientes y nos permitirá abrir la boca.

Acompaña con un premio o con un poco de pasta cada manipulación. Reforzar el buen comportamiento con una recompensa es la base de un aprendizaje positivo.

Cuando esta primera fase esté dominada y se haya repetido durante varios días, empezaremos a cepillar con un dedal o gasa. Los dedales están compuestos por tejidos algodonosos que se ajustan al dedo y permiten la limpieza. Deben lavarse y limpiarse tras cada uso. Una gasa de curar heridas enrollada en el dedo puede lograr un efecto similar y resulta más económico.

Con cualquiera de los dos sistemas y un poco de pasta, empezaremos a frotar con suavidad y en movimientos circulares la cara externa de los dientes. Limpiar la cara interna es molesto y más complicado, por lo que lo dejaremos para más adelante. Los colmillos y las muelas son los dientes que más suciedad acumulan. Esto es debido a que las principales glándulas salivares vierten su contenido sobre ellos. Es importante insistir en la limpieza de estas piezas.

Cuando nuestra mascota se haya acostumbrado y tengamos algo más de práctica, pasaremos a usar el cepillo. Si la mascota no se adapta al cepillo después de varios días, podemos usar dedales o gasas de continuo.

Nuestro último desafío será limpiar la cara interna de los dientes de igual modo que los limpiamos por fuera. Abrir la boca mientras cepillamos los dientes por dentro es más difícil, y más molesto para las mascotas. No siempre es posible.

Las mascotas tienden a acumular más placa bacteriana en la cara externa de los dientes que en su cara interna. Cepillar una sola cara de los dientes sigue siendo de gran ayuda para la salud dental. Aunque no sea perfecto… ¡No dejes de hacerlo!

En este vídeo podéis ver cómo hacer los pasos que acabamos de describir. Este perro está muy bien acostumbrado al cepillado dental ¡Hasta el punto de tolerar un cepillo eléctrico! (mejor no intentarlo en casa)

A tener en cuenta…

Si tu mascota padece gingivitis, enfermedad periodontal o tiene dolor en la boca, sería recomendable tratar el problema antes de cepillar. De lo contrario, es probable que le hagamos daño durante el proceso y nuestra mascota rechace futuros intentos.

No hay que practicar este procedimiento en animales desconocidos, miedosos o agresivos. Debemos estar convencidos de que nuestra mascota confía en nosotros antes de manipular directamente su boca. Bajo ningún concepto os arriesguéis a sufrir un mordisco por cepillar los dientes: vuestra salud es lo más importante.

Durante los cepillados, las encías pueden sangrar levemente (como pasa también en algunas personas). Puede ser normal, especialmente si hay algo de gingivitis. Según la boca se acostumbre al cepillado, dejará de ocurrir.

Es probable que aun cepillando los dientes, tu mascota necesite una limpieza de boca en algún momento de su vida. Especialmente en perros de pequeño tamaño, que son más susceptibles de padecer problemas dentales. En cualquier caso, el cepillado dental supone un enorme beneficio. Evitará el mal aliento y reducirá el número de cirugías dentales que pueda necesitar tu mascota. Y lo más importante: ayudará a prevenir otras enfermedades relacionadas con las infecciones orales.

Si crees que tu mascota puede tener algún problema en la boca, pregunta a tu veterinario antes de empezar a cepillarle los dientes.

 

About the Author:

Licenciado en Veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid en 2009. Veterinario de pequeños animales y especialista en odontología y cirugía maxilofacial.

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